Tuesday, February 10, 2009

Políticos, millones y ciudadanos.

Estamos en crisis. El Presidente del Gobierno ha ido al Congreso de los Diputados, y olvidando su optimismo previo, ha pintado un horizonte oscuro. Hace bien el Presidente en reconocer la gravedad de la situación, pero quizás hubiera sido mejor no pasar de la noche al día de este modo, bien reconociendo antes la crisis, bien hablando en un tono más tranquilo, ya que hoy ha puesto en entredicho su credibilidad.
Pero constatar que el Presidente del Gobierno no sabe por dónde saldrá el sol mañana no parece una novedad, no tiene porqué extrañarnos. Al fin y al cabo es la persona que capitanea la nave del Estado, y ni él, ni nadie, sabe por qué aguas estamos discurriendo...bueno, una pista sí que tenemos: las aguas del capitalismo.
Además de la gravedad del discurso presidencial, es destacable cómo la oposición revela que su única obsesión es el poder, y no el futuro del país.
Sería naïf pensar que los partidos son algo más que empresas de captación de votos, ya ni siquiera son moviemientos sociales, pero dentro de las estrategias para captar votos puede existir una mínima ética. El PP carece de ella. El discurso de Rajoy pasará a la historia por su tono, su regodeo, su "a mi España me importa una mierda, lo que me importa es su silla".
Pero...¿qué podemos esperar de los partidos que componen el hemiciclo?¿Qué partido no ha tenido un escándalo de corrupción gigantesco? El PSOE Filesa, el PP el caso Naseiro, el caso Fabra, y el actual macro escándalo de su red de espionaje y cohecho generalizado de una punta a otra de España, CiU el caso del 3%, PNV el de la Hacienda Foral Guipuzcoana...suma y sigue...todos los partidos con responsabilidades de gobierno han tenido elementos corruptos en su seno que nos han robado a todos los españoles.
Al menos parece, y digo parece, que el el PSOE de Zapatero ha tratado de dar la espalda a sus corruptos...pero el resto se permiten el lujo de decir que sus imputados son "ciudadanos ejemplares", como afirma Rajoy del mafioso Fabra.
Y, por si fuera poco para los ciudadanos, hoy conocemos que Francisco González y José Ignacio Goirigolzarri, presidente y consejero delegado del BBVA, se han embolsado 10 millones de euros por su desempeño en 2008...mientras, EREs, reducciones de empleo, cortes de grifos...

Cómo se decía en "La Bola de Cristal": ¡Viva el mal, viva el Capital!"

Podríamos añadir algo más sobre el comportamiento de la Iglesia sobre la muerte de Eulana...pero, ¿para qué?
Ojalá un día, en España, se decida que cada uno se muera como quiera. Hasta entonces habrá que soportar a ese grupo de asesinos, pornógrafos infantiles, acosadores sexuales y demás malnacidos purpurados levantar la voz sobre una decisión en la que nadie les ha permitido opinar.

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Sunday, September 07, 2008

Fenomenal Stiglitz

El artículo que publica Joseph Stiglitz en la edición de EL PAÍS de hoy debería enmarcarse en el despacho de todos los políticos y empresarios del mundo.
Ahí van algunas de las ideas que lanza Stiglitz:

Si quieren crecer giren a la izquierda

El crecimiento no es un simple aumento del PIB. Debe ser sostenible: el crecimiento basado en la degradación del medio ambiente, en los empachos de consumo financiados por la deuda, o en la explotación de recursos naturales escasos, sin que haya una reinversión de los beneficios, no es sostenible.

El crecimiento también tiene que ser inclusivo: debe verse beneficiada al menos una mayoría de los ciudadanos. Las economías de goteo no funcionan: de hecho, un incremento del PIB puede incluso empeorar la situación de la mayoría de los ciudadanos.

La izquierda comprende que el Gobierno tiene una función vital en las infraestructuras y la educación, en el desarrollo tecnológico, e incluso como empresario.

La derecha a menudo atribuye sus orígenes intelectuales a Adam Smith, pero aunque Smith reconocía el poder de los mercados, también admitía sus límites. Incluso en su época, las empresas habían descubierto que podían aumentar sus beneficios con mayor facilidad conspirando para incrementar los precios que creando productos innovadores de manera más eficiente. Hacen falta unas leyes antimonopolio fuertes.


Leeros el artículo entero, porque es de lo mejorcito que se ha publicado últimamente, y, desde luego, lo mejor que ha publicado EL PAÍS.

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Tuesday, June 24, 2008

La izquierda diluida

El alarmismo creado por la crisis económica mundial, y la creciente influencia de la derecha en los países más industrializados, está destapando los problemas que la izquierda tradicional tiene actualmente para articular un proyecto político definido.
Las banderas tradicionales de la izquierda (internacionalismo, intervencionismo económico, democracia popular, estado del bienestar, redistribución de la riqueza...) se han visto relegadas al olvido tras la caída de dos símbolos de la izquierda: la caída de la URSS, y la crisis de la socialdemocracia nórdica en los 80.
En los 90 la socialdemocracia comenzó un viraje económico, apoyada en un periodo expansivo que le permitía jugar a la estrategia del violín: coger el instrumento con la izquierda, pero tocarlo con la derecha.
De este modo ganó predicamento la Tercera Vía de Anthony Giddens, se invitó a Bill Clinton a la Internacional Socialista, y se fragmentaba la unidad de actuación progresista en temas tan importantes como las Guerras Balcánicas o la más reciente Invasión de Irak.
Todo con tal de dejar atrás conceptos que la hábil política de comunicación de la derecha había situado en el lado oscuro.
Así, el socialismo, en cualquiera de sus vertientes, se vió tachada de ideología acabada, el famoso Fin de la Historia de Fukuyama, y muchos de sus planteamientos se vieron expulsados del debate público sin más debate que la mera tacha en pos de conquistar el poder, cualquiera que fuera el medio.
En las circunstancias que nos encontramos, con una derecha que ha ocupado, mediáticamente, el espacio comprendido entre centro, si es que existe, y extrema derecha, ¿no es tiempo de que la izquierda salga de su letargo y procure recuperar sus bases?
El socialismo es una ideología con recorrido, con pasado y presente, pero, sobre todo, con futuro.
Los problemas de los trabajadores son diferentes, por supuesto que sí, pero siguen siendo la clase que más intensamente sufre las consecuencias de las decisiones que toman una élite dirigente que sigue siendo fiel reflejo de los intereses de la burguesía.
Las desigualdades siguen asolando al mundo, como sucedía hace 50 años. El capitalismo neoliberal no ha mejorado la calidad de vida de los más pobres. En todo caso ha nutrido cifras macroeconómicas a base de una producción insostenible y apoyándose en la máquina del consumo.
El internacionalismo sigue siendo el vehículo espacio-temporal necesario para que la izquierda pueda articular un discurso coherente. Los nacionalismo autocalificado de izquierdas no hacen más que despreciar a las clases populares en favor de conceptos míticos e irracionales, como son la nación y la tierra.
La izquierda necesita actualizarse, pero sin olvidar sus raíces. Necesita adaptarse a la realidad que nos rodea, pero sin suplantar espectros ideológicos ajenos al nuestro.
Desde Keynes y Kautsky, no hay aportaciones relevantes al núcleo duro de las teorías de izquierda. Los intelectuales de izquierdas o bien no son escuchados, o bien adoptan meras poses, abrazando el izquierdismo de salón, bien retribuido y escasamente reivindicativo, aunque incendiario.
La izquierda necesita una redefinición ideológica que la vuelva situar allí de donde nunca debió salir, tal y como Willy Brandt decía, "a la cabeza de los trabajadores y las clases populares"

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